Hay 2 ideas en constante debate:
- El líder nace.
- El líder se hace.
Sostengo que ambas tienen un fragmento de la verdad.
El líder nace por cuanto no todos estamos hechos para lo mismo en la vida, unos tienen vocación para ser profesores y otros la tendrán para ser administradores, etc.
El líder se hace por cuanto el ejercicio del liderazgo es un ejercicio de la virtud, y toda virtud para conseguirla amerita trabajo, las cosas no caen del cielo, hay que esforzarse por ellas.
Ahora bien sostengo que todos pueden ser líderes, porque todos pueden guiar a los demás en determinado momento de sus vidas.
También habría que decir que no todos van a ser líderes en cada circunstancia y en todo momento, depende de cómo es cada uno. Es más, todos somos seguidores en muchos momentos de nuestras vidas y eso implica también el buscar el camino del bien.
Finalizando sólo quiero pedirles que no se prostituya la palabra líder, porque se la desnaturaliza. Se cree que el borracho de la clase, el fumón y quienes generan desorden son líderes, se cree que quien se acuesta con una y con otra son ejemplos a seguir, se cree que Hitler fue un líder, y tantas mentiras que nos hacemos para no enfrentarnos a la verdad de las cosas y de nosotros mismos. Porque preferimos lo fácil, lo que no cuesta, lo que no demanda sacrificio, lo que tampoco genera sentido, lo efímero, lo que no perdura, buscamos “líderes” de barro que nos motiven a seguir ensuciando nuestra infinita dignidad y de esta manera seguimos ahondando la llorosa mirada que acompaña nuestra sonrisa, poniéndole más cemento a nuestros corazones, seguimos siendo asesinos de nuestro propio hogar: el mundo.